
Que caprichosos somos, ¿no? Es increíble, que seamos caprichosos con objetos, cosas, actitudes, por ahí se entiende.. Pero no, ya no es eso, ya es un capricho mucho mayor, es un capricho que abarca a las personas, somos caprichosos con la gente.. Creemos que somos dueños de las personas y sus acciones y que podemos elegir a quien queremos que nos quiera, nos encaprichamos de tal forma, que sólo nos sirve que ESA persona se ocupe de nosotros, y no entendemos que quizás, esa persona, no quiera o no deba hacerlo.. Hablamos y decimos que NADIE nos escucha, que NADIE nos atiende, que NADIE nos ve, y, en realidad somos NOSOTROS los que NO DEJAMOS que nadie nos mire, estamos tan cerrados a esa sola persona, que cualquier otra que intente ocupar un lugar parecido, ni siquiera será captada por nuestra mirada, pasará desapercibida de TAL FORMA, que ni siquiera la vamos a notar. Es como si nadie mas existiera en el mundo o como si no le importáramos a nadie mas.
Puede otra persona esforzarse montones por ocupar un lugar en nuestra vida, y, aún así, si tenemos a otra persona en la mente, en el corazón.. Ni siquiera, vamos a lograr percibir a esta persona.
Pero, sin embargo, que lindo es, cuando ya dejamos de encapricharnos, cuando abrimos los ojos y vemos las cosas como son, y, podemos empezar a entender que puede otra persona aparecer en nuestras vidas, que no existe tan solo UNA persona capaz de hacernos felices, que quizás, esta nueva persona, no sea IGUAL, eso está claro, pero, que no tiene que ser igual para poder ocupar un espacio en nuestra vida, porque no siempre, hay un sólo camino para ser felices.